Si bien existe una enorme expectativa sobre la entrada a la bolsa de Facebook, los pronósticos sobre el comportamiento de sus acciones, según algunos expertos, son reservados; ya que cualquier avance menor al 50% sería decepcionante dada la excitación que ha generado la operación…

Facebook


Pese a la locura que se ha desatado en torno al estreno bursátil de millonaria red social, a algunos inversores les preocupa el futuro de la compañía y que pueda convertirse en el ‘Titanic’ de las empresas tecnológicas cotizadas.
La red de Marck Zuckerberg hizo su debut en el índice Nasdaq de Nueva York en una jornada volátil que vio el precio de sus acciones disparándose para finalmente cerrar muy cerca de su precio original.
Las acciones se elevaron al inicio de la sesión hasta US$42, pero luego bajaron a su precio inicial de US$38 y terminaron cerrando en US$38,37.
Estas son las seis razones por las que los expertos consideran que comprar acciones de Facebook quizá no sea una buena idea:
1.- No tiene suficientes ingresos 
A pesar de que Facebook ganó el año pasado 3.700 millones de dólares, la cifra se convierte en ridícula si se compara con su número de ‘clientes’. Es decir que, con 900 millones de usuarios, la compañía de Mark Zuckerberg apenas ingresa el equivalente a 4 dólares por perfil, muy por debajo de la cifra de 24 dólares con la que salió a bolsa Google. “La gran duda sobre Facebook es cómo va a conseguir aumentar sus beneficios de manera proporcional a su crecimiento en usuarios”, asegura Hayley Tsukayama en ‘The Washington Post’.
2.- Los anunciantes están descontentos
La principal fuente de ingresos de Facebook son sus famosos ‘Ads’. Sin embargo, esta misma semana se ha conocido que General Motors ha decidido cancelar una campaña de publicidad de 10 millones de dólares en la red social al considerar que sus anuncios son muy poco efectivos y no contribuyen a aumentar las ventas.
3.- Los inversores originales quieren irse
A escasos días de su salida a bolsa, Facebook anunció que vendería un 25% más de acciones de las previstas debido a la altísima demanda. Sin embargo, según apunta el analista de mercados de la agencia de noticias Reuters Félix Salmon, “el dinero inteligente abandonará Facebook”. El experto asegura que los inversores que levantaron el imperio de la red social están “deseosos” de quitarse de en medio gran parte de sus acciones.
4.- No hay que dejarse llevar por la excitación del momento
Todo el mundo espera un ‘bombazo’ en el primer día de cotización de Facebook. Algunos expertos auguran una apreciación de las acciones de hasta el 50%, algo que ni siquiera Google consiguió. Por el contrario, LinkedIn sorprendió disparándose un 107%.
Un completo gráfico elaborado por ‘The New York Times’ con evolución de las 2.400 compañías tecnológicas que han salido a bolsa desde 1980 sitúa el incremento medio del valor de las acciones en la primera jornada en el 32%.
Sin embargo, a medio plazo, el panorama para estas empresas se torna desolador: tres años después de iniciar su cotización las acciones de dos tercios de estas compañías tienen un valor inferior al que marcaron en su día de debut en el parqué.
5.- El problema con los móviles
Facebook todavía no ha sido capaz de sacarle partido al creciente mercado de los ‘smartphones’. No es que los usuarios no se conecten a la red social desde su teléfono móvil, sino que la compañía de Mark Zuckerberg no ha dado con la clave para hacer rentable este soporte. “Facebook apenas gana dinero con los teléfonos inteligentes”, asegura el periodista de ‘The Wall Street Journal’ Rolf Winkler, que apunta que “el cambio de los usuarios hacia los dispositivos móviles podría canibalizar las ganancias de la compañía”.
6.- El tema de la privacidad
Ahora que Facebook se va a convertir en una empresa cotizada, no le quedará más remedio que someterse al concienzudo escrutinio de la SEC, el regulador del mercado estadounidense, y el Congreso de EEUU. Cualquier intento de Zuckerberg y su compañía por sacar partido a la información confidencial de sus 900 millones de usuarios desencadenaría una reacción en cadena que podría hundir su valor.